
Este espacio nace desde el deseo crear un lugar seguro donde cada persona pueda crecer, en la etapa de la vida en la que se encuentre. Para mí es importante que aquí cada proceso sea escuchado y cuidado, que el cuerpo pueda moverse sin juicio y que todas las personas que entren sientan que tienen un lugar.
Imagino la escuela como un pequeño hogar para quienes quieran conocerse a través del cuerpo y descubrir todo lo que las artes del movimiento pueden ofrecernos. Cuando nos movemos con conciencia no solo fortalecemos el cuerpo, también se despiertan procesos emocionales y neuronales muy profundos, porque como hay que recuerda que el cerebro y el cuerpo están profundamente conectados.
También siento que aquí bailaremos muchas cosas, lo que quizás no fuimos capaz en algún momento, y también todo lo que todavía nos queda por bailar. Porque hay una danza para cada etapa de la vida y me gustaría que no nos perdiéramos ninguna. El cuerpo es un templo que merece ser cuidado y escuchado con cariño. Y en este espacio me gustaría que recordáramos algo importante, hay que bailar. Aunque sea suave.
Bailar lo bueno, lo malo y lo regular. Porque cuando el cuerpo se mueve, la vida también se mueve con él.
¿Te gustaría unirte o saber más?
Estaremos al otro lado para ayudarte y resolver cualquier duda.